Cómo conseguir una chica blanca si usted es negro

Sueño de los Guardianes - Volumen I Parte 1 - Capítulo 1 – El primer paso

2020.10.22 22:08 Holykris18 Sueño de los Guardianes - Volumen I Parte 1 - Capítulo 1 – El primer paso

Todo comienza en un mundo dividido, las personas están llenas de desconfianza, miedo hacia lo incierto que es el futuro, no solo les temen a los monstruos sino a sus semejantes por las atrocidades de las que son capaces. Un joven en harapos y cubierto de suciedad cargando una espada un poco grande y un costal en cada mano se adentra al pueblo en busca de un sastre.
La gente le da las indicaciones correctas, y mientras el joven recorre su camino todos le echan miradas y hablan a sus espaldas. Después de un recorrido corto llega a su destino y en el interior se encuentra con un señor con cabello canoso tan blanco que los ojos del joven los entrecierra al intentar mirarlo directamente.
El viejo sastre suelta una ricilla, señal de estar acostumbrado a dar exactamente la misma primera impresión por mucho tiempo. A diferencia del resto de personas, él ignora la apariencia del joven, y al señalarlo el joven el sastre responde que “En esta línea de trabajo lo primero que ves en una persona es en lo que se puede convertir un cliente. Cada persona es una obra de arte aún por esculpir.”
El joven aprecia su sabiduría y mantiene conversación mientras toma sus medidas. ¿Qué clase de atuendo va a querer? ¿Colores preferidos? ¿Posturas habituales? El joven se queda callado tratando de responder lo suficientemente claro a cada pregunta, la conversación es más un interrogatorio.
“Quiero un atuendo para viajar, que cubra lo más esencial, para resistir el frío, caminar mucho, poder llevar objetos fácilmente. Supongo que azul y negro. Estoy más habituado a tener las piernas un tanto abiertas y mover los brazos, así que tome en cuenta la zona de la espalda alta, las rodillas y la entrepierna.”
Peticiones específicas, el joven ha de tener un objetivo claro, por lo que el sastre pregunta cordialmente. “Eventualmente tomaré el Reto del Monte del Rey y llegaré a la cima del mundo, entonces podré cumplir mis objetivos.”
El viejo sastre afirma que es un suicidio, incluso sus amigos de toda la vida se fueron del pueblo en busca de aventuras cuando jóvenes y jamás volvió a saberse de ellos. Él es el único que ha vivido tanto por tener los pies en la tierra y le pide que sea realista.
“De nada sirve vivir si no intentas por lo menos cumplir con tus objetivos, ya sean sueños o ambiciones.” El joven agradece la preocupación del anciano y le asegura que no es una persona cualquiera.
Además del atuendo, el joven ordena unas cuantas prendas para estar mejor vestido y la ropa es surtida al toque. Del saco que carga con él, el joven le paga al sastre con un pedazo de oro poco más grande que su puño y mientras el pago es contemplado con ojos muy abiertos el joven pregunta sobre el pedazo de tela que está enmarcado en la pared.
El sastre dice que es su mayor tesoro, es un pedazo de túnica élfica, muy resistente y ligero y tiene una gran historia por detrás. El joven pide escuchar la historia y el sastre se emociona al tener la oportunidad de desempolvar su relato.
“Cuando era joven, tan joven como usted, era aprendiz del negocio familiar, mi padre era un excelente sastre, tanto que le llegaban encargos de familias adineradas de sitios lejanos. Un día nos visitó un miembro de la realeza y pidió un atuendo en específico, pero mi padre se negó, pues era imposible conseguir el material más importante.
La reputación de la familia cayó por los rumores que empezaron a rondar, por lo que yo decidí agarrar la bolsa e ir al bosque a conseguir aquello que causó tantos problemas. Fácilmente lo encontré, pero entonces descubrí la razón por la que era imposible conseguirlo, el bosque estaba infestado de monstruos y yo estaba muy adentrado como para salir enseguida.
Estaba a merced de un monstruo muy grande y justo cuando estaba por ser devorado el monstruo cae al suelo, completamente tieso y pude ver que había recibido flechazos. De entre los árboles salió un sujeto cargando un arco y me dijo que corriera por mi vida, pero mientras lo decía el monstruo volvió a moverse y grité a todo pulmón “¡Detrás de ti!” y terminó siendo herido por mi culpa.
Después de rematar con facilidad al esperpento, pude ver claramente que se trataba de un elfo, con las orejas largas, piel muy blanca y de apariencia muy joven. Él se retiró a lo más profundo del bosque y todo lo que pude recoger como recuerdo fue aquel pedazo de tela de su túnica. Nunca llegué a agradecerle por salvar mi vida, pero gracias a eso logré vivir lo suficiente para reivindicar a mi familia.”
El joven escuchó cada palabra con suma atención, le agradeció y preguntó cuánto tiempo tardará su encargo. Un día, por lo que tiene suficiente tiempo para descansar en la posada, asearse y comenzar su viaje con el pie derecho.
Con un pago igual de exagerado, le dan un festín para él solo y la habitación más lujosa, para un pueblo pequeño. En la noche, el joven se la pasa descubriendo lo que es un espejo y hace su mejor intento en quitarse todo vello facial.
Al día siguiente el joven no tarda en empezar a portar su atuendo de viaje, botas de suela dura, pantalones, túnica, chaqueta, guantes largos de medio dedo, además de una alforja en la cintura y hasta le incluyó una correa para cargar la espada en su espalda. Que el sastre tomara en cuenta que el joven utiliza la espada fue un gran gesto.
Mientras el joven habla un poco más con el sastre se escucha un escándalo en las cercanías además de las voces de la gente. Al salir notan que el pueblo está bajo ataque de hombres oso, bestias enormes de 5 metros de altura, y son por lo menos diez de ellos.
El joven se dirige hacia ellos, pero de la nada sale fuego y las bestias son derrotadas de uno en uno, unos cuantos huyen mientras de entre el fuego sale un joven con cabellos rojizos y sus puños envueltos en flamas. El “manos de fuego” se jacta de su victoria, pero uno de los osos se levanta para atacarle por detrás, y súbitamente es azotado al suelo por un puñetazo del joven con espada.
“Oh, gracias por cubrirme. Eres una buena persona.” El “manos de fuego” dice muy despreocupado, pero el sastre se acerca a la escena y pregunta si ellos dos son “adeptos”. Ambos responden afirmativamente y reciben la noticia de que en el pueblo hay repudio hacia los adeptos, por lo que deben retirarse, lejos.
Ellos salen corriendo una vez que empieza a reunirse la gente con horcas y gritando “¡Adeptos! ¡Adeptos!” y el joven no puede evitar grabarse en la mente la imagen del odio que sienten hacia él sin conocerle.
Después de alejarse lo suficiente, los dos adeptos descansan para recuperar un poco el aliento, el “manos de fuego” se presenta como Guilian, un trotamundos que lleva tiempo recorriendo los alrededores. La espada es recostada en el suelo y correspondiendo a Guilian, “Me llamo Chris, recién empiezo mi viaje.”
Guilian no cree que Chris sea un adepto, solo dio un golpe al hombre oso, pero Chris de inmediato le demuestra que se equivoca. Él es un adepto de Tierra, simplemente que no mueve tierra, usa sus poderes para aumentar su propia fuerza.
“No se trata del poder que tengas, sino cómo lo utilizas.” Y Guilian queda un poco intrigado por cómo el poder de la Tierra se vuelve fuerza bruta, pero Chris decide no responder, no es como que se conozcan lo suficiente. Por ello, él invita a Chris a viajar juntos, los dos derrotando monstruos mientras se abren paso al mundo le parece una grandiosa idea.
“Bien, ¿y a dónde sugieres que viajemos? ¿Tienes algo en mente?” pero solo consigue un “Ni idea” como respuesta. Chris sugiere ir al bosque que mencionó el viejo sastre, él quiere hacer algo al respecto sobre el agradecimiento pendiente del anciano.
A Guilian le parece una buena idea adentrarse al bosque infestado de monstruos para encontrar la aldea de elfos que nadie ha confirmado su existencia por más tiempo del que existen los pueblos y aldeas de los alrededores. “¿Lo dices en serio o solo estás siendo sarcástico?” es lo que dice la expresión de Chris al escuchar su idea desde esa perspectiva.
Después de medio día de caminar, los dos llegan al famoso bosque y entran sin considerar que está a punto de anochecer. Mientras Guilian usa sus puños flameantes para iluminar sus alrededores, Chris guía la incursión percibiendo los alrededores con sus poderes de tierra.
Una vez más, Guilian intenta saber cómo usa Chris sus poderes, por lo que Chris cede en esta ocasión. Al intentar controlar la tierra de los alrededores, esa zona es como una parte de su cuerpo, puedes reconocer la forma, posición y todo lo que esté en contacto.
Chris detiene súbitamente a Guilian, asegura que algo los está vigilando, pero de un momento a otro, Chris le advierte que una criatura se aproxima a atacarlos. Él sujeta a Guilian y lo jala para esquivar la embestida del monstruo, revelando su verdadera figura.
Un ciempiés de 10 metros de longitud, completamente acorazado, se postra frente a ellos dos mientras Guilian prepara su fuego para contraatacar, pero Chris lo detiene en el acto, advirtiéndole que su fuego podría incendiar el bosque entero, causando muchos estragos. “Confía en mí, yo pelearé en esta ocasión.” Dice Chris mientras desenfunda su espada y toma postura.
A pesar de lo grande que es su arma, la sostiene con un solo brazo, y Chris sale corriendo directo al ciempiés en una aproximación mutua. Chris se desliza por debajo de la criatura y le brinda un espadazo lo bastante fuerte como para levantar al ciempiés y caer tendido.
Chris no puede relajarse todavía, su espada lo golpeó, no lo cortó, debe encontrar un mejor ángulo para asestarle un ataque crítico. De inmediato el monstruo se levanta y ataca por segunda vez, Chris lo golpea con su puño izquierdo, volcándolo y descubriendo su mandíbula.
Él se abalanza para atacar al mismo sitio, calma su respiración, concentra sus fuerzas en un solo punto, la coraza fue debilitada por el primer ataque, un ataque más fuerte debe terminar el trabajo. Con un espadazo más rápido que la vista, el ciempiés empieza a derramar sus fluidos mientras se retuerce del sufrimiento, atacando a ambos adeptos con su enorme cuerpo.
Chris detiene el ataque, cubriendo a Guilian, con su fuerza aumentada, aunque es difícil resistir por lo resbaloso que está su cuerpo por los fluidos. Mientras Chris aguanta lo más que puede, un proyectil vuela directo a la herida del ciempiés, dejándole un agujero enorme atravesando su cabeza, y cayendo al suelo.
La batalla fue intensa a pesar de durar menos de un minuto, pero Chris no puede dejar de respirar por la falta de aliento, entonces su vista empieza a desvanecerse y cae de cara al suelo. Mientras pierde la conciencia logra ver unos pies aproximarse a la zona iluminada a medida que la voz de Guilian se pierde.
Chris abre los ojos, despertó en una cabaña extraña, y mientras Guilian da un gran suspiro de alivio, las primeras palabras que suelta Chris son para preguntar dónde está su espada. Guilian le dice que está enfundada y en la casa del jefe de la aldea, Chris conecta los puntos, alguien le dio el golpe final al ciempiés, y lo llevaron a una aldea dentro del bosque.
Entran a la habitación unas cuantas personas y los rasgos son evidentes, largas orejas, tez blanca, ojos brillantes, ellos están en la aldea de elfos. Le dan una muy resumida explicación, le salvaron del veneno de los fluidos del ciempiés comehombres con herbolaria y lo trajeron a la aldea, pero confiscaron su espada debido a la naturaleza de la intrusión.
Han pasado dos días desde aquella noche, Chris les da la misma explicación que Guilian, solo son viajeros que tenían curiosidad sobre la legendaria aldea de elfos y que no tienen malas intenciones. Una vez que Chris puede levantarse y andar sin ayuda, pasea por la aldea para ver lo que ninguno.
Los elfos son seres muy pulcros, modales impecables, aire de superioridad intelectual, aunque eso es solo una opinión, pero tienen grandes señales de vivir de la naturaleza, por ningún lugar se ven señales de que traten con carne, son vegetarianos. El recorrido de la aldea de ameno se vuelve monótono, y Chris se aleja a los extremos, antes de adentrarse al bosque.
Una vez que está detrás de la última casa, pregunta al aire ¿cuánto más vas a seguir vigilándome? Aparece de entre los árboles una chica de cabello verde esmeralda largo, sedoso, brillante y trenzado. Chris ahora está seguro, ella es quien remató al ciempiés.
La chica pregunta en qué se basa tal afirmación, la respuesta es clara, Chris notó que su cabello está peinado de tal manera que no obstruya su tiro con arco, además de tener claros hábitos de andar por las ramas, literalmente, se mezcla perfectamente con el ambiente boscoso, y por si no fuera lo suficientemente evidente, ella da exactamente la misma presencia de poder elemental de viento que en aquella noche.
Lo que más llamó la atención de Chris es que ella no comparta ni un solo rasgo élfico, ella se ve demasiado humana como para ser uno de los elfos, pero ella responde un tanto agresiva si él tiene un problema con ello. Al parecer Chris encontró un complejo muy sensible, “Verás, arriesgamos nuestras vidas para encontrar la aldea de elfos y lo más extraño es encontrar a una humana aquí, y más que eso, una adepta. ¿Qué puedo hacer sino encontrarlo fascinante?”
“Pues disculpa, me llamo Tsubaki y perdóname por no ser un elfo como el resto. Además, ¿poder elemental? ¿adepta? ¿De qué estás hablando? Solo soy una humana con artefactos élficos, me permiten usar magia para amplificar las habilidades de mis armas.” Chris le explica, ella usó poder elemental para pelear con su arquería, un adepto reconoce a otro si presencia sus habilidades en uso.
Eso no es como le explicaron a ella durante su entrenamiento, Chris le propone a ella enseñarle sobre el poder elemental, ya que no tiene razón alguna para mentirle u ocultarle información. Ella primero debe sacar información al jefe de la aldea sobre el por qué le han mentido sobre su identidad.
Ambos entran a la casa del jefe, Chris detrás de ella para brindarle apoyo moral y detenerla si la situación se sale de control, después de todo es un asunto muy delicado. Pero el jefe de inmediato los señala y explica que la aldea se encuentra en grave peligro debido a ellos dos.
Derrotaron al depredador alfa del bosque y, aunque sea motivo de celebración, la consecuencia más grave es el cambio del ecosistema. Sin la presencia del ciempiés comehombres la cadena alimenticia ha perdido el equilibrio, el frenesí podría no solo destruir la aldea de elfos, sino expandirse a los pueblos aledaños.
Comprendiendo la situación que han provocado, Chris y Tsubaki deciden cargar con la responsabilidad de sus actos. Guilian entra preguntando de qué trata el escándalo que se escucha hasta afuera y ella lo incluye en el equipo, “Gracias por ofrecerte de voluntario, manos de fuego”.
Ahora el trío de adeptos tendrá que trabajar muy duro por el bien de muchos sin que nadie sepa lo sucedido. Las aventuras siempre serán inesperadas, pero qué es la vida sin algo de misterio.
submitted by Holykris18 to escribir [link] [comments]


2020.02.25 17:40 Holykris18 Sueño de los Guardianes - Volumen I Parte 1 - Capítulo 1 El Primer Paso

Todo comienza en un mundo dividido, las personas están llenas de desconfianza, miedo hacia lo incierto que es el futuro, no solo les temen a los monstruos sino a sus semejantes por las atrocidades de las que son capaces. Un joven en harapos y cubierto de suciedad cargando una espada un poco grande y un costal en cada mano se adentra al pueblo en busca de un sastre.
La gente le da las indicaciones correctas, y mientras el joven recorre su camino todos le echan miradas y hablan a sus espaldas. Después de un recorrido corto llega a su destino y en el interior se encuentra con un señor con cabello canoso tan blanco que los ojos del joven los entrecierra al intentar mirarlo directamente.
El viejo sastre suelta una ricilla, señal de estar acostumbrado a dar exactamente la misma primera impresión por mucho tiempo. A diferencia del resto de personas, él ignora la apariencia del joven, y al señalarlo el joven el sastre responde que “En esta línea de trabajo lo primero que ves en una persona es en lo que se puede convertir un cliente. Cada persona es una obra de arte aún por esculpir.”
El joven aprecia su sabiduría y mantiene conversación mientras toma sus medidas. ¿Qué clase de atuendo va a querer? ¿Colores preferidos? ¿Posturas habituales? El joven se queda callado tratando de responder lo suficientemente claro a cada pregunta, la conversación es más un interrogatorio.
“Quiero un atuendo para viajar, que cubra lo más esencial, para resistir el frío, caminar mucho, poder llevar objetos fácilmente. Supongo que azul y negro. Estoy más habituado a tener las piernas un tanto abiertas y mover los brazos, así que tome en cuenta la zona de la espalda alta, las rodillas y la entrepierna.”
Peticiones específicas, el joven ha de tener un objetivo claro, por lo que el sastre pregunta cordialmente. “Eventualmente tomaré el Reto del Monte del Rey y llegaré a la cima del mundo, entonces podré cumplir mis objetivos.”
El viejo sastre afirma que es un suicidio, incluso sus amigos de toda la vida se fueron del pueblo en busca de aventuras cuando jóvenes y jamás volvió a saberse de ellos. Él es el único que ha vivido tanto por tener los pies en la tierra y le pide que sea realista.
“De nada sirve vivir si no intentas por lo menos cumplir con tus objetivos, ya sean sueños o ambiciones.” El joven agradece la preocupación del anciano y le asegura que no es una persona cualquiera.
Además del atuendo, el joven ordena unas cuantas prendas para estar mejor vestido y la ropa es surtida al toque. Del saco que carga con él, el joven le paga al sastre con un pedazo de oro poco más grande que su puño y mientras el pago es contemplado con ojos muy abiertos el joven pregunta sobre el pedazo de tela que está enmarcado en la pared.
El sastre dice que es su mayor tesoro, es un pedazo de túnica élfica, muy resistente y ligero y tiene una gran historia por detrás. El joven pide escuchar la historia y el sastre se emociona al tener la oportunidad de desempolvar su relato.
“Cuando era joven, tan joven como usted, era aprendiz del negocio familiar, mi padre era un excelente sastre, tanto que le llegaban encargos de familias adineradas de sitios lejanos. Un día nos visitó un miembro de la realeza y pidió un atuendo en específico, pero mi padre se negó, pues era imposible conseguir el material más importante.
La reputación de la familia cayó por los rumores que empezaron a rondar, por lo que yo decidí agarrar la bolsa e ir al bosque a conseguir aquello que causó tantos problemas. Fácilmente lo encontré, pero entonces descubrí la razón por la que era imposible conseguirlo, el bosque estaba infestado de monstruos y yo estaba muy adentrado como para salir enseguida.
Estaba a merced de un monstruo muy grande y justo cuando estaba por ser devorado el monstruo cae al suelo, completamente tieso y pude ver que había recibido flechazos. De entre los árboles salió un sujeto cargando un arco y me dijo que corriera por mi vida, pero mientras lo decía el monstruo volvió a moverse y grité a todo pulmón “¡Detrás de ti!” y terminó siendo herido por mi culpa.
Después de rematar con facilidad al esperpento, pude ver claramente que se trataba de un elfo, con las orejas largas, piel muy blanca y de apariencia muy joven. Él se retiró a lo más profundo del bosque y todo lo que pude recoger como recuerdo fue aquel pedazo de tela de su túnica. Nunca llegué a agradecerle por salvar mi vida, pero gracias a eso logré vivir lo suficiente para reivindicar a mi familia.”
El joven escuchó cada palabra con suma atención, le agradeció y preguntó cuánto tiempo tardará su encargo. Un día, por lo que tiene suficiente tiempo para descansar en la posada, asearse y comenzar su viaje con el pie derecho.
Con un pago igual de exagerado, le dan un festín para él solo y la habitación más lujosa, para un pueblo pequeño. En la noche, el joven se la pasa descubriendo lo que es un espejo y hace su mejor intento en quitarse todo vello facial.
Al día siguiente el joven no tarda en empezar a portar su atuendo de viaje, botas de suela dura, pantalones, túnica, chaqueta, guantes largos de medio dedo, además de una alforja en la cintura y hasta le incluyó una correa para cargar la espada en su espalda. Que el sastre tomara en cuenta que el joven utiliza la espada fue un gran gesto.
Mientras el joven habla un poco más con el sastre se escucha un escándalo en las cercanías además de las voces de la gente. Al salir notan que el pueblo está bajo ataque de hombres oso, bestias enormes de 5 metros de altura, y son por lo menos diez de ellos.
El joven se dirige hacia ellos, pero de la nada sale fuego y las bestias son derrotadas de uno en uno, unos cuantos huyen mientras de entre el fuego sale un joven con cabellos rojizos y sus puños envueltos en flamas. El “manos de fuego” se jacta de su victoria, pero uno de los osos se levanta para atacarle por detrás, y súbitamente es azotado al suelo por un puñetazo del joven con espada.
“Oh, gracias por cubrirme. Eres una buena persona.” El “manos de fuego” dice muy despreocupado, pero el sastre se acerca a la escena y pregunta si ellos dos son “adeptos”. Ambos responden afirmativamente y reciben la noticia de que en el pueblo hay repudio hacia los adeptos, por lo que deben retirarse, lejos.
Ellos salen corriendo una vez que empieza a reunirse la gente con horcas y gritando “¡Adeptos! ¡Adeptos!” y el joven no puede evitar grabarse en la mente la imagen del odio que sienten hacia él sin conocerle.
Después de alejarse lo suficiente, los dos adeptos descansan para recuperar un poco el aliento, el “manos de fuego” se presenta como Guilian, un trotamundos que lleva tiempo recorriendo los alrededores. La espada es recostada en el suelo y correspondiendo a Guilian, “Me llamo Chris, recién empiezo mi viaje.”
Guilian no cree que Chris sea un adepto, solo dio un golpe al hombre oso, pero Chris de inmediato le demuestra que se equivoca. Él es un adepto de Tierra, simplemente que no mueve tierra, usa sus poderes para aumentar su propia fuerza.
“No se trata del poder que tengas, sino cómo lo utilizas.” Y Guilian queda un poco intrigado por cómo el poder de la Tierra se vuelve fuerza bruta, pero Chris decide no responder, no es como que se conozcan lo suficiente. Por ello, él invita a Chris a viajar juntos, los dos derrotando monstruos mientras se abren paso al mundo le parece una grandiosa idea.
“Bien, ¿y a dónde sugieres que viajemos? ¿Tienes algo en mente?” pero solo consigue un “Ni idea” como respuesta. Chris sugiere ir al bosque que mencionó el viejo sastre, él quiere hacer algo al respecto sobre el agradecimiento pendiente del anciano.
A Guilian le parece una buena idea adentrarse al bosque infestado de monstruos para encontrar la aldea de elfos que nadie ha confirmado su existencia por más tiempo del que existen los pueblos y aldeas de los alrededores. “¿Lo dices en serio o solo estás siendo sarcástico?” es lo que dice la expresión de Chris al escuchar su idea desde esa perspectiva.
Después de medio día de caminar, los dos llegan al famoso bosque y entran sin considerar que está a punto de anochecer. Mientras Guilian usa sus puños flameantes para iluminar sus alrededores, Chris guía la incursión percibiendo los alrededores con sus poderes de tierra.
Una vez más, Guilian intenta saber cómo usa Chris sus poderes, por lo que Chris cede en esta ocasión. Al intentar controlar la tierra de los alrededores, esa zona es como una parte de su cuerpo, puedes reconocer la forma, posición y todo lo que esté en contacto.
Chris detiene súbitamente a Guilian, asegura que algo los está vigilando, pero de un momento a otro, Chris le advierte que una criatura se aproxima a atacarlos. Él sujeta a Guilian y lo jala para esquivar la embestida del monstruo, revelando su verdadera figura.
Un ciempiés de 10 metros de longitud, completamente acorazado, se postra frente a ellos dos mientras Guilian prepara su fuego para contraatacar, pero Chris lo detiene en el acto, advirtiéndole que su fuego podría incendiar el bosque entero, causando muchos estragos. “Confía en mí, yo pelearé en esta ocasión.” Dice Chris mientras desenfunda su espada y toma postura.
A pesar de lo grande que es su arma, la sostiene con un solo brazo, y Chris sale corriendo directo al ciempiés en una aproximación mutua. Chris se desliza por debajo de la criatura y le brinda un espadazo lo bastante fuerte como para levantar al ciempiés y caer tendido.
Chris no puede relajarse todavía, su espada lo golpeó, no lo cortó, debe encontrar un mejor ángulo para asestarle un ataque crítico. De inmediato el monstruo se levanta y ataca por segunda vez, Chris lo golpea con su puño izquierdo, volcándolo y descubriendo su mandíbula.
Él se abalanza para atacar al mismo sitio, calma su respiración, concentra sus fuerzas en un solo punto, la coraza fue debilitada por el primer ataque, un ataque más fuerte debe terminar el trabajo. Con un espadazo más rápido que la vista, el ciempiés empieza a derramar sus fluidos mientras se retuerce del sufrimiento, atacando a ambos adeptos con su enorme cuerpo.
Chris detiene el ataque, cubriendo a Guilian, con su fuerza aumentada, aunque es difícil resistir por lo resbaloso que está su cuerpo por los fluidos. Mientras Chris aguanta lo más que puede, un proyectil vuela directo a la herida del ciempiés, dejándole un agujero enorme atravesando su cabeza, y cayendo al suelo.
La batalla fue intensa a pesar de durar menos de un minuto, pero Chris no puede dejar de respirar por la falta de aliento, entonces su vista empieza a desvanecerse y cae de cara al suelo. Mientras pierde la conciencia logra ver unos pies aproximarse a la zona iluminada a medida que la voz de Guilian se pierde.
Chris abre los ojos, despertó en una cabaña extraña, y mientras Guilian da un gran suspiro de alivio, las primeras palabras que suelta Chris son para preguntar dónde está su espada. Guilian le dice que está enfundada y en la casa del jefe de la aldea, Chris conecta los puntos, alguien le dio el golpe final al ciempiés, y lo llevaron a una aldea dentro del bosque.
Entran a la habitación unas cuantas personas y los rasgos son evidentes, largas orejas, tez blanca, ojos brillantes, ellos están en la aldea de elfos. Le dan una muy resumida explicación, le salvaron del veneno de los fluidos del ciempiés comehombres con herbolaria y lo trajeron a la aldea, pero confiscaron su espada debido a la naturaleza de la intrusión.
Han pasado dos días desde aquella noche, Chris les da la misma explicación que Guilian, solo son viajeros que tenían curiosidad sobre la legendaria aldea de elfos y que no tienen malas intenciones. Una vez que Chris puede levantarse y andar sin ayuda, pasea por la aldea para ver lo que ninguno.
Los elfos son seres muy pulcros, modales impecables, aire de superioridad intelectual, aunque eso es solo una opinión, pero tienen grandes señales de vivir de la naturaleza, por ningún lugar se ven señales de que traten con carne, son vegetarianos. El recorrido de la aldea de ameno se vuelve monótono, y Chris se aleja a los extremos, antes de adentrarse al bosque.
Una vez que está detrás de la última casa, pregunta al aire ¿cuánto más vas a seguir vigilándome? Aparece de entre los árboles una chica de cabello verde esmeralda largo, sedoso, brillante y trenzado. Chris ahora está seguro, ella es quien remató al ciempiés.
La chica pregunta en qué se basa tal afirmación, la respuesta es clara, Chris notó que su cabello está peinado de tal manera que no obstruya su tiro con arco, además de tener claros hábitos de andar por las ramas, literalmente, se mezcla perfectamente con el ambiente boscoso, y por si no fuera lo suficientemente evidente, ella da exactamente la misma presencia de poder elemental de viento que en aquella noche.
Lo que más llamó la atención de Chris es que ella no comparta ni un solo rasgo élfico, ella se ve demasiado humana como para ser uno de los elfos, pero ella responde un tanto agresiva si él tiene un problema con ello. Al parecer Chris encontró un complejo muy sensible, “Verás, arriesgamos nuestras vidas para encontrar la aldea de elfos y lo más extraño es encontrar a una humana aquí, y más que eso, una adepta. ¿Qué puedo hacer sino encontrarlo fascinante?”
“Pues disculpa, me llamo Tsubaki y perdóname por no ser un elfo como el resto. Además, ¿poder elemental? ¿adepta? ¿De qué estás hablando? Solo soy una humana con artefactos élficos, me permiten usar magia para amplificar las habilidades de mis armas.” Chris le explica, ella usó poder elemental para pelear con su arquería, un adepto reconoce a otro si presencia sus habilidades en uso.
Eso no es como le explicaron a ella durante su entrenamiento, Chris le propone a ella enseñarle sobre el poder elemental, ya que no tiene razón alguna para mentirle u ocultarle información. Ella primero debe sacar información al jefe de la aldea sobre el por qué le han mentido sobre su identidad.
Ambos entran a la casa del jefe, Chris detrás de ella para brindarle apoyo moral y detenerla si la situación se sale de control, después de todo es un asunto muy delicado. Pero el jefe de inmediato los señala y explica que la aldea se encuentra en grave peligro debido a ellos dos.
Derrotaron al depredador alfa del bosque y, aunque sea motivo de celebración, la consecuencia más grave es el cambio del ecosistema. Sin la presencia del ciempiés comehombres la cadena alimenticia ha perdido el equilibrio, el frenesí podría no solo destruir la aldea de elfos, sino expandirse a los pueblos aledaños.
Comprendiendo la situación que han provocado, Chris y Tsubaki deciden cargar con la responsabilidad de sus actos. Guilian entra preguntando de qué trata el escándalo que se escucha hasta afuera y ella lo incluye en el equipo, “Gracias por ofrecerte de voluntario, manos de fuego”.
Ahora el trío de adeptos tendrá que trabajar muy duro por el bien de muchos sin que nadie sepa lo sucedido. Las aventuras siempre serán inesperadas, pero qué es la vida sin algo de misterio.
submitted by Holykris18 to u/Holykris18 [link] [comments]